




Necesitaba descargar una buena ración de estrés y adrenalina, en estado de ira y dolor me encontraba. Así que, intente focalizar toda la energía negativa que había en mi, y quise plasmar un sueño de nuevas ilusiones y así reconvertir la energía en positiva. No sabía ni lo que quería pintar, pero me prestaron una pared para que cobijara los dulces sueños de una niña. Poco a poco fui trepando sin darme cuenta a través de las ramas y no podía parar de pintar, pero me tuve que contener porque hubiera llenado toda la habitación de esta delicada florecilla que tanto me gusta pintar, aunque incluso pinte el cabezal de la cama.
Aun me queda energía negativa que sacar, así que quizás mi hermano debería prestarme las dos habitaciones de mis sobrinas mientras ellas disfrutan de sus soñadas vacaciones.
Mientras lo realizaba me acorde de muchísima gente, imaginaba la cara de la niña a la que está destinado este mural, sabía lo que pensarían Ana y Carmen al ver esas florecillas y cuales serian sus palabras, pensaba en mis sobrinas y en reconvertir su habitación, en Conral con la cual comparto esta pasión de pintar paredes, recordaba a Don Francisco y su árbol que cobija mis sueños, pensaba en Mercedes plasmando su interior en una pared, sabía que Maricose me observaba con atención, y también estuvieron presentes mis 2 mariposillas de la guarda.
La sonrisa de un niñ@, no tiene precio. ¿ Os la podeis imaginar cuando entro a su habitación?