De nuevo estas a mi lado, de nuevo te puedo tocar, parte de ella estuvo también en tus manos, hace casi dos años ya. Parece que todo fue ayer, en tu cama entrelazabas hilos en mis manos entre risas, mientras, mi corazón mezclaba sentimientos de dolor y alegría. Quería parar el tiempo, olvidar el dolor, que compartieras una vez más a mi lado aquellos maravillosos días que pasé a tú lado, quería retenerte pero ya no había marcha atrás, todo llegaba a su final. La distancia jamás nos separo, te tenía cerca, en cada instante de mi vida, en cada instante del día, cada minuto, cada segundo, estabas ahí, protegiendo con tu sonrisa cada una de mis palabras, haciendo que el dolor pasara a un plano inferior. No puedo dejar de pensar en ti, no quiero dejar de pensar en ti; aunque soy consciente de que hay que cicatrizar esa herida que sigue manando día tras día, noche tras noche. Y es que es tan sencillo decir, pero quizás imposible de entender y asimilar, siempre buscando el por qué. Te llevaste mi alma, te llevaste parte de mi corazón, envuelta en mariposa y abalorio. No pude estar allí, no me dejaron estar allí, no sé por qué, ni jamás entenderé. Yo sigo aquí, y te sigo teniendo a mi lado, te escucho revolotear y reír, imagino como cumples aquella ilusión a mi lado, junto a la arena que tanto deseabas.


















